La ciencia explica qué mueve a los aficionados al futbol.

Organizar la agenda, cruzar la ciudad para llegar al estadio, reunirse con amigos o preparar todo para apoyar al equipo. Para millones de aficionados, el fútbol comienza mucho antes de que el balón ruede. La pasión por un equipo transforma las rutinas, impulsa encuentros y convierte un artido en el motivo de movimiento de toda una jornada.

La ciencia también ha puesto atención en lo que ocurre antes del silbatazo. Una
investigación publicada en 2025 en Proceedings of the National Academy of
Sciences (PNAS) encontró que un ritual previo a un partido en Brasil generó niveles
de sincronía emocional entre los aficionados que superaron los registrados durante
el juego. Para estudiar este fenómeno, los investigadores registraron los patrones
de frecuencia cardiaca de 17 seguidores durante un partido de alta importancia en el
estado brasileño de Minas Gerais.
El ritual, conocido como Rua de Fogo, calle de fuego en portugués, reúne a miles de
aficionados para recibir al autobús de su equipo antes del encuentro. Cuando el
vehículo se acerca, la avenida se llena de bengalas, fuegos artificiales, banderas y
cánticos. Los investigadores encontraron que este momento alcanzó los niveles más
altos en varias medidas de sincronía fisiológica, utilizada como indicador de
sincronía emocional. Aunque se trata de un caso específico, el hallazgo muestra
cómo los rituales compartidos pueden contribuir a crear una conexión colectiva que
va más allá de lo que sucede en la cancha.
Ese movimiento no se limita a los rituales previos al partido. Está en los trayectos
hacia el estadio, en las reuniones para ver jugar al equipo y en las actividades que
se acomodan alrededor del encuentro. El fútbol se convierte así en parte de la vida
cotidiana: cambia horarios, modifica planes y reúne a personas que encuentran en una misma afición un motivo para salir, desplazarse y compartir.

En ese contexto, marcas como Rexona, patrocinador de la Liga BBVA MX, busca
acompañar a quienes viven el fútbol dentro y fuera de la cancha. Su propuesta
conecta la protección contra el sudor y el mal olor con las actividades que
mantienen a los aficionados en movimiento.
Para acompañar ese ritmo, la marca cuenta con Rexona V8, un antitranspirante que
ofrece hasta 72 horas de protección contra el sudor y protección contra el mal olor.
Su tecnología activada por el movimiento y su fórmula de secado rápido brindan
frescura y protección seca, características que lo convierten en un aliado para
quienes mantienen una vida activa, dentro y fuera de la cancha.

Porque el fútbol no solo mueve a quienes saltan a la cancha. Mueve también a
quienes recorren la ciudad, se reúnen para alentar y hacen espacio en su día para
apoyar a su equipo.





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