• Admin

Amealco de Bonfil solicitan el denominativo de "Pueblo Mágico"



¡Amealco Mágico!

  • Amealco ofrece a sus visitantes atractivo cultural, historia, tradiciones, gastronomía, campismoy contacto con la naturaleza.

  • Es la comunidad donde se elaboran más de 250 mil muñecas artesanales que se comercializan tanto en territorio nacional como en el extranjero

  • Es el municipio de Querétaro con el mayor número de población indígena. Más de 25 mil Otomíes le aportan gran riqueza cultural e histórica

A tan solo tres horas al norte de la Ciudad de México, podrás encontrar gastronomía, historia, artesanías, naturaleza y un lugar apacible que sin duda alguna te hará sentir: ¡quiero vivir aquí!

Sí, Amealco de Bonfil, es uno de los 18 municipios que conforman el estado de Querétaro, y cuyo nombre significa “Lugar donde brota el agua de las rocas".

(Ameyalli ‘manantial’ y co ‘lugar’).

Al llegar a Amealco y ver su colorido centro histórico, lo primero a que te invita es a respirar la tranquilidad y amabilidad de sus pobladores. Y es que, no es para menos, es el municipio de Querétaro con mayor cantidad de población indígena, lo que le da una riqueza excepcional por su cultura, sus valores, sus tradiciones, resultando en una cálida armonía y una acogedora interacción la cultura otomí.

Este conjunto de elementos ha llevado a las autoridades a solicitar el denominativo de “Pueblo Mágico”, lo que contribuiría a atraer mayor número de turistas y generar también, beneficios económicos para sus habitantes.

Amealco es para disfrutarse poco a poco, sin prisas, porque ahí la gente no conoce el estrés. La vida transcurre en tranquilidad y armonía.

Lo ideal es llegar temprano para aprovechar el día. Y la primera parada obligada es ir al mercado municipal para recorrerlo y disfrutar de la variedad de sus colores, el olor a comida tradicional y sus sabores ancestrales.

Su gastronomía se remonta a la época precolombina y traduce su herencia otomí y chichimeca a las exigencias de la modernidad. Ahí podemos encontrar la tradicional barbacoa de borrego, y para los paladares más aventureros, nuestros amigos amealcenses atesoran en su gastronomía local, los llamados ”chicharrones de res”, que son vísceras de res, fritas con una receta tradicional a modo de carnitas de cerdo.

Caminando por los pasillos del mercado municipal, también puedes encontrar simpáticos “puerquitos de piloncillo”, que son panes con la figura del animal en cuestión, suaves y esponjosos, con el singular sabor dulce del piloncillo elaborado a base de azúcar morena.

También en el mercado local puedes degustar “tostadas arrieras”, son tortillas crujientes hechas a base de maíz azul, cubiertas con frijoles, una mezcla de nopales preparados con cebolla y cilantro, queso fresco y salsa; las más famosas son las elaboradas por “Juanita”, una mujer otomí muy conocida en el mercado, que orgullosa dice a los comensales “mis tostadas son siempre copiadas pero nunca igualadas”. Y con justa razón, porque son muy crujientes sin perder la suavidad, con un sabor único que es el resultado de su técnica de cocción y preparación de la tortilla, receta que fue heredada por su bisabuela, y de las que asegura, tienen la cualidad de no caducar hasta por un año.

Y para después de la comida, puedes ir a alguna de las pulquerías locales que datan de la época de la revolución, para disfrutar de su tradicional pulque y el aguamiel que por las condiciones del agua y el clima en la región, tienen un sabor especial. Para beber, también ofrecen a los turistas licores frutales de capulín, manzana, tejocote y guayaba, elaborados completamente de manera artesanal.

Si visitas Amealco un día martes, podrás disfrutar de los “Martes de Mole”, una tradición ancestral, que tuvo su origen cuando las familias amealcenses basaban su economía en el comercio y viajaban a otras localidades para comercializar sus productos los fines de semana, y en la que es clásica la preparación del famoso mole rojo con guajolote, acompañando el plato con arroz, frijoles y tortillas de maíz azul.

Si su gastronomía te conquistó, su historia, su cultura y sus tradiciones harán que tu visita sea inolvidable.


Parroquia de Santa María

El recorrido por el Centro Histórico comienza en la Parroquia Santa María, que se caracteriza por su arquitectura de estilo neoclásico que data del siglo XVIII, y cuya construcción tomó de 1775 a 1905. Es sin duda el templo municipal más importante.

Cuentan que fue hecha por los franciscanos, quienes solicitaron que su levantamiento fuera en forma de cruz y mantuviera una alineación astronómica para que el Este coincidiera con la cabecera y el Oeste con los pies, lo que permite que siempre sea visible su interior.

Palacio Municipal

Es una construcción del siglo XVIII que desde sus inicios fue una casa habitación, construida a un costado de la casa cural, por lo que se encuentra ubicada en el corazón del municipio.

Museo Ricardo Pozas Arciniega

Es un edificio del siglo XIX, que en 1987 fue donado al gobierno municipal y que hoy alberga al Museo de la Muñeca, también se encuentran fragmentos del “Mamut Colombino”, que son restos con una antigüedad de 10 mil años.

Casa de artesanías Doni

Si quieres llevarte un recuerdo de Amealco, el lugar ideal es este centro de artesanías, donde incluso, podrás aprender a elaborar una muñeca otomí, símbolo de esta comunidad.

También encontrarás prendas de vestir elaboradas con lana pura, como los quexquémitl o blusas y faldas de telas y colores chillantes, con sus cuellos de abanico.


Muñeca Otomí

En Amealco se encuentra el Museo de la Muñeca pues es la comunidad dónde se elaboran la mayor cantidad de muñecas artesanales de todo el país, ¡más de 250 mil muñecas al mes!

Estas icónicas artesanías le han dado fama al municipio, y es gracias al trabajo de grupos de artesanos otomís que han encontrado en esta noble labor su actividad económica.

Un trabajo que ha permitido reconocer su talento y llevar sus obras a infinidad de lugares, porque estas muñecas se comercializan en todo México, pero también en Europa, Asia y Sudamérica.

Con un padrón de más de 550 talleres en las zonas indígenas de Amealco, se estima que hay más de 10 mil 500 personas trabajando en los diferentes procesos de elaboración de la muñeca, como corte y confección, bordado, tejido, trenzas, etc.

De esta forma, una tradición que acuña la labor de sus ancestros y personifica en trapo su cultura y vestimenta a la usanza con la que fueron criados, los juguetes de la infancia que añadiendo a cada un su remate particular, ahora es el sustento de muchas familias.