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“CARNE Y ARENA”: ALEJANDRO GONZÁLEZ IÑÁRRITU CONVIERTE EN REFUGIADOS MEXICANOS AL PÚBLICO DE CANNES


El nuevo proyecto del director mexicano no es una película: es una experiencia inmersiva en la que los visitantes se convierten en un refugiado mexicano más en la frontera estadounidense.


Entre el glamour de la alfombra roja, los escándalos, las negociaciones y las rudas de prensa con algunos de los directores más famosos del mundo presentes en el Festival Internacional de Cine de Cannes, el más reciente trabajo del mexicano Alejandro González Iñárritu y su fiel colaborador Emmanuel Lubezki se lleva a cabo un poco más allá del lujo de la Croisette en el Mediterráneo.

En vez de una película, el par lleva a Cannes una exhibición en realidad virtual en el hangar de un aeropuerto cercano. Se llama Carne y Arena, y busca mostrarle a los asistentes en seis minutos y medio lo que se siente viajar como un inmigrante mexicano a través de la frontera y terminar en las famosas hieleras de las autoridades norteamericanas, pequeñas celdas heladas en las que muchos terminan por dos días en una odisea inhumana claustrofóbica.


Esta es la descripción oficial del proyecto:

Sobre la base de historias verdaderas, las líneas superficiales entre sujeto y espectador se borran y se unen entre sí, permitiéndole a los visitantes a pie entrar en un espacio extenso y vivir de manera detallada un fragmento de los viajes personales de los refugiados. Carne y Arena emplea la más alta tecnología virtual nunca antes utilizada para crear un espacio de luz inmenso y de narrativas múltiples con personajes humanos”.

Al llegar al lugar, el hangar prácticamente llama a los visitantes con una gran sección amurallada, que por cierto, es una sección oxidada y regenerada del muro original de la frontera entre México y Arizona, que desde entonces ha sido reemplazado, y podría ser repensado de nuevo si a la construcción de Donald Trump le va bien.

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